Posibles emergencias con los perros de caza o rehala en el campo

Picaduras de serpientes, picaduras masivas de insectos, contacto con gusanos de procesionaria o sus nidos.

Lo que tenéis que intentar hacer primero es averiguar qué animal ha sido el que ha provocado la reacción alérgica al perro. Bastante fácil de averiguar con avispas y abejas, no tanto con serpientes y gusanos de procesionaria. El riesgo de muerte es bajo excepto si la picadura ha sido de una víbora en la cabeza o cuello del animal. El tratamiento de urgencia es Urbasón inyectable. En el caso específico de picadura de serpientes se suele poder ver los agujeros en la piel provocados por los colmillos del animal. Para intentar frenar la diseminación del veneno si la picadura ha sido en una de las extremidades se podría realizar un torniquete no demasiado apretado para no cortar totalmente la circulación. Y en el caso de gusanos de procesionaria lo que se debe hacer es lavar la zona con agua jabonosa intentando arrastrar todos los pelos y sustancias urticantes, no restreguéis el área porque favoreceréis la penetración de los pelos urticantes. Y por supuesto no lo toquéis con la mano desnuda.
Después de haber atendido de primera urgencia al perro es necesario ir al veterinario para que revalúe el caso, porque especialmente en el caso de picaduras de víboras y gusanos de procesionaria necesitarán de un tratamiento más largo y completo.

Golpe de calor.

Muy común durante la media veda, pero también muy frecuente en las primeras semanas de la general. Perros desentrenados, perros mantenidos en coches o remolques con altas temperaturas. El animal se encuentra en un aumento incontrolado de la temperatura corporal. Algunos de los síntomas son colapso, jadeo constante y rápido, falta de coordinación, debilidad muscular, muy alta frecuencia cardíaca, convulsiones y pérdida de la consciencia. El riesgo de muerte del animal puede llegar a ser alto. El tratamiento de emergencia sería intentar disminuir la temperatura del animal, ponerlo en una sombra, facilitar agua de bebida y mojar con agua a temperatura templada, no demasiado fría, la zona de la cabeza y orejas especialmente y el resto del cuerpo. Superada la primera fase de estabilización del animal, habría que

desplazarlo al veterinario más cercano para que se le administren sueros por vía intravenosa, uso de fármacos reguladores circulatorios, etc. Nunca dejéis que el perro se acerque al límite, si dependiera de alguno de esos perros, por su gran afición no pararían hasta literalmente caer desfallecidos.

Ingestión de tóxicos.

Si existe sospecha de ingestión de cualquier tóxico lo primero que se debe hacer es intentar identificar el componente activo del tóxico y valorar cuándo creemos que el perro pudo haber comido el producto. Si han pasado más de dos horas no podéis hacer nada de primera mano, pero si la ingestión es más reciente se puede intentar forzar el vómito del animal. Para ello lo más fácil es utilizar agua oxigenada, para un perro de unos 20 kilos unos 20-25 militros o centímetros cúbicos, pasados 5 minutos si no ha producido el vómito se puede dar una segunda dosis. Muy importante es una vez que el perro vomite analizar el vómito para asegurarnos de que el animal había ingerido lo que pensábamos. Porque aunque creamos que el perro ha vomitado gran parte o la totalidad de lo ingerido siempre hay parte que ha sido absorbida y es necesario instaurar un tratamiento paliativo.Muy útil es intentar llevar al veterinario, si se puede, alguna información del tipo de tóxico para que el tratamiento más acorde sea utilizado rápidamente. Si tenéis a mano lo que creéis que ha podido ocasionar la intoxicación (ya sé que muchas veces no es factible) coged el producto junto con el perro e intentad llegar al veterinario cuanto antes.

Heridas.

Pueden haber sido provocadas por peleas con jabalíes, con otros perros, cristales, alambradas, disparos accidentales, etc. Sólo este tema daría para hablar y escribir durante horas. El factor que hace que una herida pueda ser una emergencia es la hemorragia, el resto de los factores inflamación, infección…, pueden ser controlados más tarde. Pero si la hemorragia es grave la vida del animal puede correr peligro. Por lo tanto ante cualquier herida lo que primero ha

y que intentar controlar es la sangre. Métodos para hacerlo hay varios en función de la gravedad, localización, conocimientos y material. Si la hemorragia es puntual y abundante, veis el vaso a través del cual se pierde la sangre lo ideal sería utilizar uno o varios pinzas hemostáticas= pinzas para parar la sangre. Se intenta pinzar el vaso o el área que está sangrando y por medio de la presión controlar la hemorragia. Si no podéis o no sabéis utilizar este método, lo que se debe hacer es aplicar presión en la herida para intentar frenar la sangre y favorecer la coagulación. Llenar la cavidad de gasas o algodón y presionar con la mano o poniendo una venda. Si tenéis coagulante en polvo podéis aplicarlo con las gasas en la herida para que favorezca el proceso. La sangre es muy escandalosa, pareciendo que el perro está perdiendo gran cantidad de volumen. Debéis serenaros, la verdad es que en la mayoría de los casos la hemorragia no es fatal y en aquellos pocos en los que algún vaso muy importante ha sido afectado el desenlace es muy rápido, imposibilitando en la práctica casi ningún tipo de actuación. Por lo tanto serenidad e intentar poner todos los medios para minimizar el percance. Por supuesto en cuanto podáis acudid al veterinario para que la pérdida de sangre sea recuperada cuanto antes.

Fracturas debidas a caídas o accidentes.

Se puede intentar inmovilizar la zona con una venda y mucho cuidado (cualquier perro si siente daño puede morder) y acudid al veterinario. Si el perro se mueve y pensáis que es difícil poner una venda no os compliquéis, dejadlo sin vendar. La mejor manera de trasladar a un perro con fracturas es colocar una manta bajo él, el peso se distribuye m

ejor y es menor doloroso para él. Con las fracturas también intentad mantener la serenidad, sé que es difícil cuando un perro tiene mucho dolor o incluso en fracturas abiertas donde el hueso ha desgarrado la piel. Os vuelvo a decir, la verdadera emergencia de la fractura sería la hemorragia, que se debe controlar mediante presión y vendajes. Por supuesto que cuanto antes se pueda acudir al veterinario para reducir la fractura, controlar la infección mucho mejor, pero las fracturas no suelen ser peligro para la vida del animal. Aunque posibles problemas asociados a ellas (especialmente en accidentes de tráfico) como rotura del bazo, edema cerebral, rotura diafragmática sí pueden llegar a ser fatales.

A veces los perros accidentados son encontrados postrados en el campo accidentalmente por caminantes, por ello recomendamos que los perros vallan identificados con microchip, o con un Collar Personalizado con el teléfono del dueño, que permita localizarlo lo antes posible.

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